relatos
Hay un remedio para la culpa, reconocerla
FRANZ GRILLPARZER

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Madame Teoui

Un señor entró en una llamativa caravana decorada con esotéricos motivos y cuadros de rimbombantes colores. Lo extravagante de la decoración no inquietó lo más mínimo a José.

Una gitana con un pañuelo rojo en su pelo se sentó en la mesa redonda situada dentro de la pequeña caravana. La pequeña mujer hizo unos gestos con las manos.

-Tengo una hija. Se llama Ada, pero no puedo llegar a ella. Está lejos de mí aunque vivimos bajo el mismo techo...